2. Cuando todo empezó.

Creo necesario que conozcáis un poco el contexto en el que me encontré cuando todo empezó. Fue después de dos embarazos (deseados) y tras separarme.

Me separé totalmente desenamorada sin ninguna pena ni duda.

Un día pase a ser una feliz separada, pero con la responsabilidad de dos criaturas (una de dos años, y la otra de cuatro meses aproximadamente). Tenía claro que mi vida había cambiado y yo quería cambiarla aun más. Dejaría un negocio "grande" del que era propietaria a cambio de otro del mismo sector pero de menor envergadura y de una forma u otra me las apañaría.

Pero se truncó, el plan no salio bien. Me quedé con unos ahorros pero sin negocio, sin paro, sin ayudas...sin ingresos.


Pensé que lo mejor seria disfrutar del verano y que después empezaría a movilizarme para encontrar trabajo, esta vez como asalariada.

Tarde un tiempo en asimilar lo que me había ocurrido. Como cuando despiertas y te das cuenta de que tienes dos hijos, de que ya no eres propietario de negocios, y algo terriblemente grabe que me había pasado sin ser consciente: me había olvidado por completo de que era una

mujer. Desde que nació mi primer hijo y con la relación cada vez mas distante con mi pareja me convertí en un ser viviente que solo daba teta y trabajaba.

Se me había olvidado que podía ser apetecible para algunos hombres, mi feminidad, mi deseo sexual...estaba muerto.

Así que todo empezó cuando la noticia de mi separación se hizo pública y empezaron a lloverme piropos e invitaciones para sexo. Resulta que aun estaba en el "mercado", y no solo eso es que además estaba cotizada...y yo, ingenua, que ni lo sospechaba!!!


De todas formas no tenía demasiado tiempo libre de niños, así que las ocasiones para flirtear eran tan escasas que llegué a la conclusión de que lo mejor sería apuntarme a una app de esas de contactos, concretamente Poff. Sería la única relación que yo establecería con el mundo virtual y solo para encontrar ligues.


Casualidades de la vida, fui a tropezar con un conocido. Un chico que a los 16 me mojaba las bragas como dios no sabe. Fue el primero en proponerme algo que rompería mis esquemas, un trío.

Reaccione con total normalidad, le dije por supuesto que no. Esas cosas son fantasías y ya esta, pero no se hacen, por eso son fantasías. Pero eso dio pie a que yo empezara a preguntarme "¿por que no se hacen esas cosas?" lo pensé durante días, quizás semanas y no encontré un motivo lógico o de peso que justificara mi negativa, incluso lo debatí con mi mejor amiga Ana.

Srta. A


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